Geografía de India

 

 

Compañía de las Indias Orientales

 

Como resultado de sus victorias, la Compañía de las Indias Orientales había adquirido posiciones estratégicas políticas y territoriales en Bengala, la provincia india más populosa, y en áreas importantes del Decán. La consolidación y extensión de estas ganancias caracterizaron las posteriores políticas de la compañía, que retuvo su condición de firma comercial privada hasta 1773. En ese año el Parlamento convirtió a la Compañía de las la Indias Orientales en una agencia semioficial del gobierno británico. La aplicación de la política británica en la India se vio facilitada por el vacío de poder que siguió a la batalla de Panipat (1761), cuando ni el Imperio mogol ni la Confederación Mahrata eran lo bastante fuertes para ejercer la autoridad.

Resistencia armada

 

En la búsqueda de sus objetivos, los británicos confiaban en primer lugar en su poder militar superior, pero a menudo se sirvieron de sobornos, extorsiones y de la manipulación política de los dirigentes indios. La desunión entre varios reinos y principados indios prepararon el camino para la dominación británica de todo el subcontinente y las regiones contiguas, en especial Birmania. A intervalos esporádicos, estados indios individuales y grupos de estados resistieron con fiereza, pero fue en vano y no pudieron evitar la explotación y ataques territoriales por parte de la compañía. Los principales centros de resistencia armada al mandato británico, incluían en momentos diferentes la Confederación Mahrata, Mysore, Sind y Punjab. En 1845 los sijs del Punjab atacaron posiciones británicas, de manera que comenzó una guerra que al final fue muy costosa para ambos bandos. Los sijs fueron derrotados en 1846, pero dos años después estaban otra vez en lucha con los británicos. En una batalla que tuvo lugar en Chilianwala, los sijs causaron casi 2.500 bajas a los británicos. Sin embargo, estos últimos lograron una victoria decisiva el 21 de febrero de 1849, forzando a los sijs a capitular.

Impacto de Dalhousie

A esto siguió la anexión del Punjab por parte de la Compañía de las la Indias Orientales. Durante los siguientes años James Andrew Broun Ramsay, décimo Conde de Dalhousie, entonces gobernador general de la compañía en la India, anexionó los reinos de Satara, Jaipur, Sambalpur, Jhansi y Nagpur a la muerte de sus gobernantes. La política de anexiones de Dalhousie provocó una profunda hostilidad entre la nobleza india y el pueblo. No obstante, la India se benefició de diversas mejoras y reformas introducidas por la administración de Dalhousie. Se construyeron ferrocarriles, puentes, carreteras y sistemas de irrigación; se establecieron servicios de telégrafo y postales y se impusieron restricciones al sati (la inmolación de las esposas en las piras funerarias de sus esposos), comercio de esclavos y otras costumbres antiguas. Estas innovaciones y reformas, sin embargo, levantaron poco entusiasmo entre los indios, muchos de los cuales asistían a la modernización de su país con miedo y desconfianza.

Motín indio

Mientras aumentaba el malestar en la India, se extendió un movimiento conspiratorio a gran escala entre los cipayos, las tropas indias empleadas por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Un levantamiento general, conocido como la rebelión de los cipayos, comenzó en Meerut, ciudad próxima a Delhi, el 10 de mayo de 1857. Estalló por una reacción espontánea de tropas hindúes y musulmanas ofendidas respectivamente por el uso de grasa de vaca y de cerdo en un nuevo tipo de cartucho, y se convirtió en una expresión más general de la oposición al gobierno británico bajo la bandera de Bahadur Shah II, emperador titular del moribundo Imperio mogol. Los amotinados ocuparon Delhi y otros centros estratégicos, masacraron a cientos de europeos y el 30 de junio sitiaron la residencia británica en Lucknow. En noviembre la ciudad fue liberada y los refuerzos de tropas británicas y cipayos leales se apresuraron a marchar a las áreas desafectas. Las luchas continuaron en 1859, pero para junio de 1858 los principales puntos fuertes rebeldes habían caído.

Siguió un periodo de represalias por parte de las tropas británicas, sobre todo en Delhi, donde murieron miles de personas, muchas sin juicio. En ese mismo año las autoridades judiciales de la Compañía de las Indias Orientales declararon culpable de cargos de rebelión a Bahadur Shah II y le sentenciaron a cadena perpetua, cerrando de esta forma el último capítulo de la historia mogol. Como uno de los importantes resultados del motín indio, el Parlamento británico aprobó el Acta para el Mejor Gobierno de la India en 1858, que transfería la administración de la India de la Compañía de las Indias Orientales a la Corona británica.