| Ecuador |
|
Inestabilidad política
Velasco Ibarra fue elegido presidente por tercera vez
en 1952 y permaneció en el poder hasta 1956. En las elecciones
presidenciales de aquel año, el candidato conservador Camilo Ponce Enríquez
obtuvo la victoria por estrecho margen sobre el candidato liberal. Velasco
Ibarra volvió a presentarse como candidato independiente en las
elecciones de 1960; severamente crítico con la política económica
conservadora del gobierno de Ponce, prometió grandes reformas y en junio
fue elegido presidente por amplio margen. Sin embargo, al carecer de un
programa definido, no permanecería mucho tiempo en el gobierno, ya que
fue obligado a renunciar en noviembre de 1961. Muy poco antes había
firmado el acuerdo de la Alianza para el Progreso, por el que se
garantizaba la ayuda estadounidense a los firmantes del documento por un
periodo de 10 años. El sucesor de Velasco Ibarra, el vicepresidente Carlos
Julio Arosemena Monroy, también detentaría durante muy poco tiempo la
jefatura de gobierno, pues fue derrocado en julio de 1963 por una Junta
militar que llevó a cabo una serie de reformas económicas y sociales por
decreto, entre las que se encontraba la reforma agraria. En 1964, la Junta
esbozó también un plan nacional de desarrollo que abarcaría un decenio
y que fue presentado a la comisión de la Alianza para el Progreso para
poder recibir préstamos y financiación para los proyectos de desarrollo
planificados. Muy pronto, sin embargo, se enfrentó a las progresivas
exigencias de retorno a la legalidad constitucional y, tras dos semanas de
disturbios callejeros, en julio de 1965 se acordó nombrar un gabinete más
aceptable para la oposición. Pero el malestar político continuó: en
marzo de 1966, una violenta manifestación antigubernamental, que provocó
una dura represalia, desencadenó la agitación política en todo el país
y la Junta fue derrocada. Fue nombrado un gobierno provisional hasta noviembre
de 1966, fecha en la que una nueva Asamblea Constituyente nombró
presidente interino a Otto Arosemena. Su gobierno sobrevivió a una
generalizada oposición inicial y en mayo de 1967 se promulgó una nueva
Constitución. En junio de 1968, Velasco Ibarra fue una vez más el
ganador en las primeras elecciones bajo la nueva Carta Magna, pero su
quinto mandato no fue más afortunado que los anteriores. Asumió poderes
dictatoriales en 1970 con el fin de contrarrestar el menguante apoyo a su
gobierno; en febrero de 1972 fue derrocado una vez más por un golpe
militar, cuyo principal dirigente, el general Guillermo Rodríguez Lara,
comandante en jefe del Ejército, asumió el poder como presidente. |