| Ecuador |
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Crisis de gobierno
El 19 de mayo de 1996 tuvo lugar la primera vuelta de
las elecciones presidenciales convocadas para sustituir a Durán Ballén.
El nuevo presidente, Abdalá Bucaram, elegido por una mayoría aplastante
en la segunda vuelta —venció en 20 de las 21 provincias del país—,
tomó posesión el 10 de agosto. Bucaram, elegido fundamentalmente con el apoyo de las
clases populares ecuatorianas y prometiendo incrementar el presupuesto
nacional en lo que a gastos sociales se refiere, desarrolló sin embargo
una política presupuestaria austera, que preveía grandes recortes a las
subvenciones concedidas hasta ese momento en sectores clave de la economía
nacional —electricidad, gas, gasolina y red telefónica. Todo ello,
unido al gran número de excentricidades que cometía (era conocido como
‘el Loco’), provocó las movilizaciones y protestas que llevaron a que
el Congreso Nacional aprobara en febrero de 1997 su destitución por
‘incapacidad mental’. En su lugar fue nombrado Fabián Alarcón,
presidente del Congreso Nacional en ese momento. Tal resolución no fue
aceptada por Bucaram, que la consideró un golpe de Estado. En medio de
esa situación, la vicepresidenta del país, Rosalía Arteaga, agravó la
crisis al autoproclamarse presidenta del Ecuador. El Ejército intervino
forzando un acuerdo que pusiera fin a la situación de interinidad.
Finalmente, y tras largas conversaciones y acuerdos pactados e incumplidos,
el Congreso presionó a Arteaga para retirarse y votó a favor del
nombramiento de Alarcón como presidente interino. La crisis quedó cerrada el 25 de mayo de 1997, cuando
los ciudadanos ecuatorianos aprobaron en referéndum de forma mayoritaria
(74%) la decisión tomada por el Congreso Nacional de cesar en el cargo a
Bucaram y sustituirlo por su presidente Fabián Alarcón. |