Africa

 

Regiones físicas

 

África puede dividirse en tres importantes regiones: la meseta septentrional, las meseta central y meridional y las montañas del este. En general, la altura del continente se incrementa de noroeste a sudeste, con una media de unos 560 m. Las franjas costeras bajas, con la excepción de la costa mediterránea y la costa de Guinea, son, por lo común, estrechas y se elevan bruscamente hacia la meseta.

Un rasgo excepcional de la meseta septentrional es el Sahara, el gran desierto que abarca más de una cuarta parte de África. En los márgenes de la meseta meridional existen varias regiones montañosas. Al noroeste se encuentran los montes Atlas, una cadena de picos escarpados unidos por mesetas altas, que se extienden de Marruecos a Túnez. Otras elevaciones importantes son la región de Futa Yallon, al sudoeste de esta meseta, y el macizo Adamaua y la cordillera de Camerún al sur. La cuenca del lago Chad se halla próxima al centro de la meseta septentrional.

La meseta central y meridional está a una altura considerablemente mayor que la meseta septentrional e incluye la parte central de África occidental y meridional. Engloba varias depresiones importantes, especialmente la cuenca del río Congo y el desierto de Kalahari. Otros elementos al sur de la meseta, con una altitud media de más de 900 m, son las montañas Drakensberg, que se extienden a lo largo de 1.100 km por la costa del sudeste, y, en el extremo sur, el Karroo, una meseta árida que abarca 259.000 km2.

Las montañas orientales, la parte más alta del continente, están cerca de la costa oriental y se prolongan desde el mar Rojo hasta el río Zambezi (o Zambeze). La región tiene una altitud media superior a los 1.500 m, aunque en la meseta etíope aumenta de forma escalonada hasta los 3.000 m; el Ras Dashan (4.620 m), al norte de Etiopía, es el pico más alto de la meseta. Al sur de ésta existen varios picos volcánicos elevados, como el monte Kilimanjaro, el Kenya y el Elgon. Un elemento topográfico característico de las montañas orientales es el valle del Rift, un vasto sistema de fallas geológicas que atraviesa la región de norte a sur. Al oeste del valle del Rift se halla la cordillera Ruwenzori, que alcanza una elevación máxima de 5.119 m. La orografía de la isla de Madagascar se reduce a una accidentada cordillera central que se extiende en dirección norte-sur cerca de la costa oriental.

Debido a que el continente africano no estuvo cubierto por el mar durante millones de años, los suelos se han desarrollado independientemente, sobre todo a causa de alteraciones meteorológicas. Pocos suelos se han beneficiado de la tierra transportada por ríos o corrientes oceánicas. En su mayor parte, los suelos africanos sufren un drenaje irregular y no poseen mantos acuíferos definidos. La mayoría son casi áridos debido a la lixiviación mineral que producen las fuertes lluvias y a las altas temperaturas. Los terrenos desérticos (aridisoles y entisoles), que contienen poca materia orgánica, también comprenden grandes extensiones. Algunos de los suelos más fértiles son los molisoles, también conocidos como chernozems o tierras negras, en África oriental, y los alfisoles y los podosoles en las zonas del sur y del oeste de África.