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El ojo, o centro
En el centro del huracán existe un área de relativa calma que se conoce como el "ojo" alrededor del cual una pared de nubes gira en bandas verticales. Las corrientes ascendentes dentro del huracán crean turbulencia extrema y lluvia excesiva al enfriarse el aire y condensarse el vapor de agua. Todo el sistema gira pero no de forma regular.
Visto desde un transbordador, su rotación no es constante. A veces rota más rápido y a veces más lento. El sistema se traslada de acuerdo a los vientos en los altos niveles de la atmósfera.
El ojo es un área de relativa calma en el centro de un huracán, que se extiende desde el nivel del mar hasta la parte superior y está rodeado por una pared de nubes espesas cargadas de lluvia. Lo más que impresiona del ojo es la ausencia de nubes. Aire descendiente que se calienta, se expande y se seca es responsable por la falta de nubes. Usualmente, mientras más fuerte el huracán, más clarito se aprecia el ojo en las imágenes de satélite. Sin embargo, muchas veces el ojo puede estar cubierto por nubes altas y no se detecta tan fácilmente.
La pared del ojo es el punto donde trabajan dos fuerzas opuestas. Ese es el punto donde la fuerza de la presión de aire que se mueve hacia el centro balancea la fuerza centrifugal que es hacia afuera. En la pared del ojo están los vientos más fuertes. Mientras más lejos estemos del centro, menos fuerte los vientos. Cuando mencionamos los vientos máximos sostenidos, hablamos de los vientos de la pared. El ojo y su pared marcan la diferencia entre una tormenta tropical (que no tiene ojo) y un huracán. En la pared también se cree que es donde se generan los tornados que se añaden a la destrucción.
El diámetro del ojo varía mucho en los diferentes huracanes. En su estado maduro, el ojo puede estar bien definido, pero en sus comienzos o cuando tiene contacto con tierra y pierde fuerza, el ojo puede coger forma elíptica o dividirse. Así ocurrió cuando Bertha se acercó a la isla de Vieques en julio de 1996. El tamaño del ojo no tiene nada que ver con su intensidad ya que muchos de los huracanes más intensos tenían ojos relativamente pequeños, pero ojos más grandes se han visto en huracanes de categoría cuatro. Los ojos de los huracanes del Pacífico tienden a ser más grandes ya que los huracanes por lo general también son más fuertes.
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