El Agua

 

 

 

El Cuerpo y el Agua

 

Nuestro organismo requiere de agua para funcionar con normalidad. Este fluido participa activamente de todos los procesos internos generando movimiento y energía vital. En nuestra vida eliminamos 25.000 lts, 8000 lts bebemos en un año, el cuerpo está formado por ella en un 95%, 18 días es el tiempo límite que se pude resistir sin beber agua.

 

Nuestro cuerpo contiene 45 litros de agua, esta cantidad va decreciendo progresivamente con el paso del tiempo hasta que sobreviene la muerte. 

Durante la gestación el embrión está compuesto por un 95% de agua, pocas semanas después del nacimiento esta cantidad baja a un  80%, para reducirse a los tres meses a un 64% y mantenerse así por el resto de la vida. 

El agua representa el dos tercios del peso de un ser humano presentándose en todas partes: 20% en los huesos, 85% en el encéfalo, 70% en la piel, 80% en el corazón y 0.2% en los dientes. 

Esta agua contenida en el organismo no se encuentra estancada sino que fluye por todo el organismo para mantener al cuerpo perfectamente humectado. 

Una vez que el agua penetra en el organismo corre a través 950 KM por la red sanguínea (así se desliza por 160 millones de arteriolas- 500 millones de venas y por 5.000 millones de vasos capilares). Por este camino va arrastrando sedimentos realizando una limpieza profunda, moldeando lo que encuentra a su paso y fabricando barricadas. 

Participa de todas las funciones vitales interviene en la digestión ayudando a desinfectar a los alimentos que incorporamos, luchar contra la sequedad, y eliminar las toxinas del cuerpo. 

A través de la orina, la transpiración y la espiración, se van unos 25 mil litros de agua a lo largo de toda la vida y con ellos todos los demás deshechos acumulados en el cuerpo. 

Colabora en la defensa del organismo, ya que a través de la sangre limpia de deshechos se desplazan sin dificultad los linfocitos, también constituye un excelente termorregulador responsable de que nuestro interior permanezca estable, a pesar de los cambios climáticos. 

La falta del agua por 3 o 4 días puede provocar serios problemas físicos y psíquicos. Si la falta se prolonga unos 15 días, sobreviene una deshidratación fatal que detiene completamente el trabajo celular y lleva inevitablemente a la muerte. Es por lo tanto innegable que sin agua no puede caber la posibilidad de vida.