El Agua

 

 

 

Banco Mundial

El Banco Mundial calcula que la necesidad de una ordenación general de los recursos hídricos en el futuro requerirá una inversión de al menos 600.000 millones de dólares para una amplia gama de inversiones relacionadas con el agua en todo el mundo durante la próxima década. La mayor parte de estos fondos tendrá que ser recaudada por los países mismos, pero una parte de las necesidades de los países en desarrollo, 60.000 millones de dólares, deben provenir del extranjero (el Banco Mundial prestará entre 30.000 y 40.000 millones de dólares de esta suma).

 

A nivel internacional existe cierto consenso respecto a los principios fundamentales que han de regir la gestión del agua. Entre ellos figuran los siguientes:

·        El agua es un recurso escaso y debe tratarse como un bien social a la vez que económico. Los ciudadanos tendrán que usar el agua de forma más eficiente y contar con pagar el costo real de este recurso precioso. Según el Worldwatch Institute, en términos generales sólo se paga el 15 por ciento del precio real del agua circunstancia que, a su juicio, desalienta el ahorro. Diversos expertos se han pronunciado a favor de limitar o poner fin a los ingentes fondos públicos que se destinan a subsidiar el agua, sobre todo en la agricultura, que absorbe el 69 por ciento del agua. La producción de una tonelada de cereales, ya cosechada, cuesta unas mil toneladas de agua. De acuerdo a las estimaciones de los especialistas, si el consumo de cereales se mantiene en el nivel actual, en el 2025 serían necesarios 780.000 millones de metros cúbicos de agua adicionales para satisfacer la demanda de la población. Es decir, más de nueve veces el caudal anual del río Nilo. El 23 por ciento de los recursos hídricos, a nivel mundial, se destina a la industria y un escaso 8 por ciento se dedica a usos domésticos.

·        El agua debe manejarse dentro de un marco general, tomando en cuenta consideraciones intersectoriales. El problema del agua debe abordarse, pues, desde un enfoque integrado, que vincule la ordenación del uso de la tierra con la ordenación sostenible del agua, reconozca el agua como un bien económico y fomente intervenciones efectivas en función del costo.

·        La prevención de conflictos generados por el agua requeriría, por otro lado, el cumplimiento y desarrollo concreto de las recomendaciones aprobadas en 1991 por la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas:

·        Informar a países vecinos que compartan masas acuáticas y consultar con ellos antes de emprender actuaciones que pudieran afectarles.

·        Intercambiar con periodicidad datos hidrológicos.

·        Evitar ocasionar perjuicios sustanciales a otros usuarios.

·        Distribuir de manera razonable y equitativa el agua de una cuenca fluvial compartida.

  La prevención y la reducción de la contaminación industrial puede ser altamente receptiva a políticas de incentivos bien estructurados, según los expertos, que abogan por el fomento de las medidas que pongan énfasis en la prevención, como son la adopción de una tecnología de proceso eficiente, la minimización de los desechos, el reciclado y la recuperación de recursos. Asimismo, debería promoverse activamente la aplicación de un principio básico: aquel según el cual "quien contamina paga". De esta forma se incrementaría el compromiso de municipios, industrias y usuarios.

Algunas organizaciones ecologistas apuestan por la aplicación de impuestos verdes o ecotasas a la extracción abusiva de aguas freáticas o de acuíferos fósiles para evitar el agotamiento hídrico. Los ingresos derivados de estas ecotasas podrían destinarse, proponen, al desarrollo de procedimientos sostenibles para subvenir las necesidades hídricas de determinadas regiones.

Otra de las alternativas pasa por una reutilización más intensiva del agua. El tratamiento de las aguas residuales es un método hasta ahora muy poco usado, pero se aplica ya para el riego en comarcas de California, India, México y, en especial, en Oriente Medio. En Israel, más del 70 por ciento de las aguas residuales tratadas se utilizan en irrigación, y se estima que en El Cairo las posibilidades de utilizar aguas residuales en el riego agrícola alcanzarán un 83 por ciento del total de aguas de riego en el año 2010.La lucha contra las enfermedades transmitidas por el agua requiere la concienciación de la población interesada sobre la conveniencia de adoptar ciertas medidas preventivas. Las ONGs repartieron en el departamento de Matiacoalí (Burkina Faso) filtros de tela y de grava y tierra para evitar la transmisión de determinadas enfermedades. "Son fáciles de usar, pero apenas se utilizan por comodidad o pereza. Sólo los usa la mujer del pastor protestante. Incluso los altos funcionarios, con formación intelectual, prefieren beber el agua tal cual", apunta Celia Roldán, cooperante de Medicus Mundi en la zona.

La construcción de pozos es fundamental para aliviar la situación de escasez que padecen muchos países del Sur. En este sentido, ya se están realizando algunas experiencias como la encabezada por la Organización Keniana Agua para la Salud (KWAHO), que capacita a las equipos de aldea (particularmente a mujeres) para construir y mantener bombas de agua en la región de Kwale. El Ministerio para el Agua de Kenia costea la perforación de los pozos (cada uno cuesta entre 2.000 y 3.000 dólares) y KWAHO aporta las bombas. La comunidad se hace cargo de su mantenimiento, lo que supone unos 12 dólares por bomba. Dado que cada bomba sirve a un promedio de 250 personas y tiene una vida útil de unos 10 años, cada familia paga en torno a seis céntimos de dólar por semana. La iniciativa ha ahorrado largas caminatas a las mujeres y se ha traducido en un importante descenso en la incidencia de las enfermedades relacionadas con el agua. El número de casos de diarrea y vómito han disminuido casi a la mitad.Medicus Mundi Castilla-León está desarrollando en valle de Angar Guten Etiopía,un proyecto de salud comunitaria en el Addis Abbeba. Dicho proyecto comprende, entre otras acciones, la adecuación de los manantiales naturales de agua de la zona para prevenir las enfermedades transmitidas por las aguas contaminadas y la construcción de una fuente que, como suele suceder con este tipo de proyectos, resulta especialmente beneficiosa para la población femenina de la zona, en la que viven en torno a 28.000 personas, ya que les permitirá abastecerse de agua sin necesidad de recorrer largas distancias varias veces al día. Las clínicas adscritas al proyecto venían atendiendo constantemente casos de parásitos intestinales que, sobre todo en el caso de los niños, terminan provocando desnutrición y anemia en una población infantil especialmente vulnerable por los déficits nutricionales derivados de su dieta.

Medicus Mundi también ha construido pozos en el departamento de Matiacoalí (Burkina Faso) para abastecer huertos comunitarios cultivados por mujeres. Entre 1993 y 1996 se construyeron cuatro pozos artesanos para este fin. Cada uno tiene un coste que oscila entre las 200.000 y las 250.000 pesetas. Actualmente están en ejecución tres pozos más a los que se sumarán otros cinco, financiados por la ONG catalana Aigua per al Sahel, que construirá Medicus Mundi. Además, esta organización ha dotado al centro de salud de Matiacoalí de un pozo forage, cuya profundidad garantiza el suministro incluso en épocas secas, y ha construido otro en el departamento burkinabé de Pama, cerca de la frontera con Togo. El coste de este tipo de pozos es de 1.250.000 dólares, aproximadamente.La problemática sobre la distribución  del agua constituye un planteo mundial,dónde las naciones “ricas” tendrán que apiadarse de sus hermanas pobres, lo que depende del buen sentido común,si es (claro está) que no se interpongan otros turbios intereses.

 

 

DISTRIBUCION DEL CONSUMO DE AGUA

MUNDO

Regadío/agricultura:

80%

Abastecimiento a población:

14%

Industria:

6%