| Fisica |
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Introducción Las teorías astronómicas más antiguas datan del 4000 a.C. , son
las de los pueblos mesopotámicos, que creían que la Tierra era el centro
del Universo y que todos los demás cuerpos celestes giraban alrededor de
ella. Aristóteles y Tolomeo,
explicaban que las estrellas se movían de noche porque estaban fijas en
esferas cristalinas rotatorias. El astrónomo griego Aristarco de
Samos , (270 a.C.),
decía que la Tierra gira alrededor del Sol. Debido a la autoridad de
Aristóteles, el concepto de que la Tierra era el centro del Universo
permaneció hasta 1543, cuando el astrónomo polaco Nicolás Copérnico
publicó sus teorías en De
revolutionibus orbium caelestium (Sobre
las revoluciones de los cuerpos celestes).
Copérnico proponía un sistema en el que los planetas giraban en órbitas
circulares alrededor del Sol, el cual estaba situado en el centro del
Universo. Atribuía el nacimiento y la colocación de las estrellas a la
rotación de la Tierra sobre su eje. El astrónomo alemán Johannes
Kepler adoptó el sistema de Copérnico y
descubrió que los planetas giran en órbitas elípticas a velocidad
variable, de acuerdo con tres leyes bien definidas (conocidas desde
entonces como leyes de Kepler). Galileo,
fue uno de los primeros en observar los planetas con un telescopio,
rechazó la idea de Aristóteles de que la Tierra era el centro del
Universo y se convirtió en un defensor de la visión de Copérnico del
mundo. El matemático y físico inglés Isaac Newton demostró que las leyes de Kepler sobre el movimiento planetario podían
derivarse de las leyes generales del movimiento y de la gravitación
que Newton había descubierto, indicando así que estas leyes físicas
eran válidas en todo el Universo. |