| Gonorrea |
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Síntomas
y diagnóstico La
gonorrea es más patente en los varones, en los que se observa un exudado
uretral purulento importante. El pus, que al principio es escaso, se
convierte en espeso y abundante, y provoca micciones frecuentes acompañadas
por lo general de una sensación quemante. Si la infección alcanza la próstata
el paso de la orina queda parcialmente obstruido. En las mujeres la
infección se localiza en la uretra, la vagina o el cuello uterino. Aunque
el exudado y la irritación de la mucosa vaginal puede ser grave, es
frecuente que al principio no haya síntomas, o que sean mínimos. El
diagnóstico de la gonorrea se efectúa con rapidez mediante tinción de
un frotis del exudado que revela la bacteria causante. En los estadios
precoces el tratamiento suele ser eficaz. Si la enfermedad no se trata, en
el hombre los síntomas tempranos pueden disminuir aunque es posible que
la infección se extienda a los testículos produciendo esterilidad. En la
mujer no tratada, la infección suele extenderse desde el cuello uterino
hacia el útero y las trompas de Falopio, causando una enfermedad
inflamatoria pélvica. Puede existir dolor intenso, o persistir la infección
con pocos o ningún síntoma, lesionando gradualmente las trompas y
originando esterilidad. En ambos sexos el gonococo puede penetrar en la
circulación sanguínea, dando lugar a una artritis infecciosa,
miocarditis, u otras enfermedades. En la mujer embarazada la gonorrea se
puede trasmitir al lactante durante el parto y, si no se trata, producir
un infección ocular grave.
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