| Sífilis |
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Estadios y clínica El
primer estadio de la sífilis (sífilis primaria) es una pequeña lesión
llamada chancro que aparece en el lugar de la infección de tres a seis
semanas después del contagio. El exudado del chancro es altamente
contagioso. En el segundo estadio (sífilis secundaria) que se inicia seis
semanas después, aparece una erupción generalizada, se desarrollan úlceras
en la mucosa bucal y pueden aparecer lesiones verrugosas de base ancha en
el área genital muy contagiosas; a veces se observan cefaleas, fiebre y
adenopatías. La sífilis secundaria se resuelve de forma espontánea de 3
a 12 semanas. Resuelto
el periodo secundario, la sífilis entra en un periodo de latencia clínica
con ausencia de signos o síntomas, aunque los órganos internos pueden
resultar afectados. El periodo latente puede durar de 20 a 30 años. En el
75% de los casos no vuelve a manifestarse la enfermedad. En el 25%
restante se desarrolla el estadio final (sífilis terciaria); aparecen nódulos
duros llamados gomas sifilíticas bajo la piel, en las membranas mucosas y
en los órganos internos: huesos, hígado, riñones… La infección del
corazón y los grandes vasos, que destruye sus estructuras y ocasionan
grandes aneurismas aórticos o disfunciones valvulares cardiacas, es causa
de un elevado porcentaje de muertes por sífilis. En
el 15% de los casos la sífilis terciaria afecta al sistema nervioso
central. Esta neurosífilis puede presentarse en tres formas distintas:
demencia paralítica, parálisis general progresiva y tabes dorsal. La
tabes se caracteriza por una parálisis peculiar, falta de coordinación
muscular (ataxia), pérdida del control de esfínteres urinarios y
degeneración de los reflejos osteotendinosos. En todas las neurosífilis
acaba apareciendo psicosis o demencia en mayor o menor grado. La infección
de la madre gestante puede producir abortos, muerte del feto o hijos con sífilis
congénita. Éstos últimos presentan síntomas patognomónicos (inequívocos)
llamados estigmas sifilíticos: frente elevada, nariz en silla de montar y
deformidades dentales. En la segunda década de la vida puede iniciarse el
deterioro del sistema nervioso central.
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