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La Energía Atómica |
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La
Energía Nuclear Utilizada en la Medicina : La
“Medicina Nuclear” Los
isótopos radiactivos, en especial algunos obtenidos artificialmente
mediante reacciones nucleares, representan un arma poderosísima para el médico
e investigador en la actualidad. Son
vitales para el diagnóstico precoz de las enfermedades y en algunos casos
también con fines terapéuticos. A
través de la medicina nuclear es posible analizar cualquier órgano,
habiendo comenzado las investigaciones
varias décadas atrás en trastornos de la tiroides y en sangre.
Pero con los progresos de los equipos de detección perfeccionados por la
ingeniería electrónica y los avances en materia de radiofarmacia y
radioquímica, gradualmente se fue ampliando el espectro a prácticamente
todas las especialidades clínicas y quirúrgicas. Junto
a la técnica radiológica y al ultrasonido, esta especialidad es uno de
los pilares en el diagnóstico por imágenes. Pero la diferencia
sustancial entre la radiología y la medicina nuclear es que mientras en
la primera la fuente de rayos se encuentra en un aparato fuera del
organismo, en la segunda el paciente es quien recibe el material
radiactivo y será él mismo el encargado de emitir la radiación que
luego será captada por el
detector . La
medicina nuclear consiguió en los últimos diez años tal desarrollo que
actualmente es capaz de brindar información diagnóstica de utilidad,
sobre todo en relación con el funcionamiento de los órganos, al resto de
las especialidades médicas. Gracias a ella se puede desde analizar la
función cerebral de un paciente hasta estudiar el tránsito esofágico,
la evacuación gástrica o la capacidad de filtrado del riñón. Si
se administran determinadas dosis de yodo radiactivo a una persona, es
posible determinar y localizar ciertos trastornos de la glándula tiroides.
En el tratamiento de ciertos tipos de cáncer, los isótopos radiactivos
son de gran utilidad. Se ha observado que algunos tejidos cancerosos
absorben ciertos materiales radiactivos con más facilidad que los tejidos
normales que lo rodean. De esta manera no sólo se comprueba si un tumor
es maligno, sino además es posible combatirlo. El yodo radiactivo se
utiliza con éxito en la localización de tumores cerebrales. El
fósforo radiactivo se usa en el tratamiento de la leucemia. Ciertos isótopos
radiactivos del sodio son muy útiles en el estudio de la circulación de
la sangre. El oro radiactivo se utiliza en el tratamiento de ciertos
tejidos cancerosos. El cobalto-60 y el cesio-137 se usan para destruir
tejidos enfermos, a través de la teleterapia y la braquiterapia. Todos
los isótopos radiactivos anteriormente nombrados no existen en la
naturaleza y se fabrican normalmente, en los reactores nucleares de
investigación. |