La Energía Atómica

CONTROL DE LAS RADIACIONES

 

 En operación normal, los productos radiactivos están confinados dentro de la pastilla de uranio. Para evitar su escape, se fabrica el  combustible con la máxima calidad y se diseña la central de forma tal que el combustible no sufra daño durante la fabricación.  Márgenes de seguridad adecuadas en el diseño del núcleo, y un sistema de protección automático, impiden las maniobras  erróneas que puedan dañar al combustible.

 Sin embargo, a pesar de las precauciones anteriores, se presupone la hipótesis de que haya fugas en el combustible, que pudieran  contaminar el agua de refrigeración que circula por la vasija; también se postula la hipótesis de fugas en la vasija y sus tuberías  asociadas. Por esta razón, se instala un sistema para el tratamiento de las fugas de los equipos de la central, y se impide que  estos efluentes traspasen de forma incontrolada la contención.

 Para asegurar que el público no sufra ningún daño los operadores de las centrales están obligados a medir la radiactividad del ambiente, y  comprobar, mediante controles en el agua, aire, suelo y alimentos, que las personas que viven en los alrededores, puedan respirar,  beber y comer los alimentos de la zona sin peligro alguno. Estos controles también son realizados en forma independiente por el  Ente Regulador.

 

 

¿Puede explotar espontáneamente un repositorio?

 

Un repositorio nuclear no puede explotar, a no ser que le pongan una bomba a propósito. No es posible una reacción de fisión en cadena, como dentro de los reactores, porque su coeficiente de reactividad es negativo. Incluso, si se apilaran compactados todos los elementos combustibles gastados también sería negativo; por eso son residuos: si todavía tuvieran reactividad serían combustibles. Por otra parte, no puede darse una explosión química, como las de la pólvora, porque no son químicamente inestables, ni siquiera a altas temperaturas.

 

 

¿Es posible apresurar la degradación de los materiales radiactivos y así disminuir su peligrosidad?

 

Sí, es posible. Ese proceso se llama "quemado de actínidos". Se logra irradiando esos materiales peligrosos con protones o neutrones. Los núcleos radiactivos absorben las partículas y transmutan a isótopos de decaimiento más rápido, convirtiendo "residuos de alta" -miles de años- en "residuo de media" -cientos de años. Pero, la limitación es económica: con la tecnología actual, es muy caro porque consume mucha energía. Hay líneas de investigación en marcha para mejorar el proceso; por ejemplo, se trabaja con ciertas energías particulares -resonancias- donde se incrementa notablemente la probabilidad de que las partículas sean absorbidas.

 

 

 

Ilustración 3 Vista del Reactor de la CNEA RA3

¿Cómo serán las centrales de una NUEVA GENERACION, anunciadas para comienzos del próximo siglo?

 

Se estima el costo de desactivación de una central nuclear en 200 a 300 millones de dólares si se respetan todas las normas de seguridad contempladas hoy por hoy. Esto equivale a una milésima de dólar por KWH generado durante la vida útil del equipo.

 

Con las nuevas centrales (AP 600 de la Westinghouse, GE 80 de la General Electric, EPR de EDF, Francia y KWU de la Siemens Alemana) se busca: abaratamiento de costos, simpleza de diseño, acortamiento de tiempos de construcción y la aplicación de una filosofía de seguridad denominada inherentemente segura; disminuirán el riesgo de accidentes, en especial los asociados a errores humanos, como los que provocaron los trágicos acontecimientos de Chernobyl en 1986. Particularmente en la Argentina, la generación nucleoeléctrica deberá competir con el gas, por ahora la fuente más barata para generar electricidad, pero las reservas de este combustible fósil no son infinitas.