¿Cómo se está protegiendo?

 

La causa que ha propiciado el deterioro de la población de iguanas está asociada con las actividades del hombre. Los españoles soltaron cabros y cerdos con la idea de que los mismos sirvieran de alimento en viajes futuros, estableciéndose una población feral en corto tiempo.

Estos mamíferos no eran compatibles con el sistema de Mona y han causado un deterioro de la vegetación, modificándola y consumiendo plantas de las que se alimenta la iguana.

Los cabros al alimentarse forman un estrato de pastoreo desprovisto de hojas que evita que la iguana tenga alimento disponible a baja altura. También se alimentan de frutas del piso, por lo que el alimento de la iguana ha mermado. Los cabros con su peso pueden hacer colapsar el techo de los nidos de iguana y destruir los huevos.

Los cerdos arrancan y se alimentan de las raíces de muchas plantas, eliminando las especies más apetecidas por la iguana, siendo sustituidas por otras plantas espinosas, venenosas o menos alimenticias. Sin embargo, el efecto mayor de los cerdos lo constituye la depredación de huevos. Estos escarban los nidos y consumen los huevos de iguanas. En ocasiones han eliminado hasta 15 nidos de un lugar (15 nidos x 12 huevos = 180 pequeñas iguanas menos). Esto ocurre en mayor grado en años de poca lluvia.

Otro depredador que fue introducido hace alrededor de 30 años es el gato doméstico. Este representa un peligro ya que podría matar las iguanas pequeñas de menos de un año de edad.

Para que esta especie no se extinga se debe evitar molestar, perseguir o acosar a las iguanas. Algunas iguanas alrededor de las facilidades de Playa Sardinera se han habituado a la presencia de los humanos por lo que es fácil darle de comer y retratarse cerca de ellas. Sin embargo, no es nuestra intención que se domestiquen otras iguanas ya que esto no constituye su comportamiento natural.

Las actividades de cortejo y anidamiento de las iguanas son cruciales para la supervivencia de la población. Desde junio hasta noviembre, las iguanas están en su periodo reproductivo. La presencia de humanos cerca de ellas puede afectar las actividades de cortejo, construcción de nidos o anidamiento. Es por esto que durante este tiempo los visitantes tendrán que limitar su movimiento a las veredas, caminos y playas, y no aventurarse al bosque.

Los lugares de anidaje no son detectables para el simple caminante y solo un investigador experimentado los puede distinguir. Si una persona se posa sobre un nido, su peso colapsaría la cámara de aire del nido y destruiría a los huevos. Por cada nido destruido se perderían hasta 12 iguanas nuevas. Esto afectará la posible recuperación de la especie.

La iguana de Mona está considerada como una especie amenazada de extinción y protegida por al Ley de Especies en Peligro de Extinción de los E.U. (1973). Cualquier persona que moleste, hiera o mate a una Iguana podrá ser multado por una cantidad máxima de 20,000 dólares y/o un año de cárcel. La Isla de Mona está considerada como el hábitat crítico de esta y otras especies en peligro de extinción; por lo que cualquier persona que dañe este hábitat también podría ser penalizado, bajo esta ley.

La Ley de Vida Silvestre (Ley 70 de 1977) y la Ley de Bosques (Ley 133 de 1975) protegen a toda la fauna y flora silvestre del país. Estas consideran a cualquier organismo en estado natural como patrimonio nacional por lo tanto pertenece a y es para disfrute de todo el pueblo de Puerto Rico.